La Neurociencia de Black Mirror: La Influencia Social

Esta entrada forma parte de una serie de artículos sobre la serie “Black Mirror” la cual trata sobre distintos escenarios posibles en un futuro distópico-tecnológico y donde hablaré sobre la neurociencia –sustentada científicamente- que hay detrás de cada episodio.

Para los que no conozcan la serie, les recomiendo ampliamente que la vean, sobre todo antes de leer esta entrada, ya que haré una breve reseña para entrar en contexto con el tema de neurociencias que esté relacionado con ese episodio y tras la cual escribiré una pequeña revisión. Vale mucho la pena verla, sobre todo si eres fan de la tecnología, los dilemas éticos/filosóficos y, por supuesto, la neurociencia.

– SPOILER ALERT –

S1E2: Fifteen Million Merits

Este capítulo comienza mostrándonos el contexto en el que se desarrolla esta historia: Bing, nuestro personaje principal, despierta dentro de una habitación de unos tres metros cuadrados, al canto de un gallo digital en una granja que aparece en las pantallas que recubren las paredes. Enseguida se nos muestra que el lugar en donde se encuentra es una especie de conjunto habitacional futurista, masivo pero simple y minimalista, donde todos sus inquilinos visten de la misma forma y su trabajo consiste en pedalear perpetuamente en una bicicleta estática que parece ser la fuente de energía de todo el complejo. En todo momento –en el trabajo, en el baño o al descansar- las personas se encuentran frente a una pantalla viendo algún reality show, jugando videojuegos o incluso viendo pornografía, los cuales son frecuentemente interrumpidos por anuncios publicitarios.

Dependiendo de la distancia que se ande en bicicleta, el usuario gana méritos los cuales puede cambiar después por bienes básicos como comida, jabón o pasta dental, así como objetos personales reales o para su avatar o personaje virtual. Se nos enseña también que la única forma de dejar consumir entretenimiento (inclusive bajar el volumen) o suspender los anuncios publicitarios es pagando una importante cantidad de méritos.

 

“Black Mirror” (1×02): ‘Fifteen Million Merits – Zeppotron

No todos los inquilinos son capaces de cumplir con su trabajo de ciclista/batería, y ellos –generalmente obesos o con sobrepeso- son denigrados y tratados como ciudadanos de segunda, dedicándose a la limpieza del lugar y siendo objeto de burla y maltrato en la televisión y entre el resto de los habitantes.

Sin embargo, existe una salida de este monótono estilo de vida. Por la cantidad de 15 millones de méritos, la persona recibe una oportunidad para participar en un concurso al estilo de “La Voz” o “American Idol” llamado Hot Shot, donde puede cantar, bailar o hacer algún otro tipo de performance, con la esperanza de ser elegido por los jueces del programa y salir así de ese mundo.

Volviendo a nuestro protagonista Bing, vemos como su vida transcurre de manera rutinaria, a pesar de la reciente muerte de su hermano de quien ha heredado 15 millones de méritos. Un día, conoce y se enamora de la chica nueva, Abi, a quien después de algunos días escucha cantar en el baño. Bing le ofrece los 15 millones de méritos necesarios para que participe en Hot Shot, ya que cree que puede ganar. Ella duda de sus capacidades, pero con el apoyo de Bing se convence y acepta la oportunidad.

El día del concurso, Bing se presenta como su acompañante y ambos entran al set de filmación. Al entrar se encuentran con decenas de otros participantes ensayando, sin embargo son seleccionados rápidamente. Antes de pasar al escenario, un asistente la da a Abi un vaso de Cuppliance (juego de palabras entre cup-compliance). Abi canta y es aclamada por el público (virtual) y los jueces. Sin embargo, les parece que no es lo suficientemente buena para ser estrella pop, y le ofrecen un papel como actriz porno, donde creen que sí tendría éxito. Abi, confundida y extrañada, pero ante los gritos de ánimo del público y los efectos del Cuppliance, acepta, muy a pesar de las objeciones de Bing.

“Black Mirror” (1×02): ‘Fifteen Million Merits – Zeppotron

Triste y decepcionado, Bing intenta retomar su vida, pero esto se vuelve una tortura ya que es obligado a ver a Abi haciendo porno al no tener méritos suficientes para saltarse el programa. Finalmente colapsa y un día golpea y destruye las pantallas de su habitación. Es aquí cuando se propone la meta de conseguir los méritos necesarios para participar en Hot Shot, lo cual consigue a base de mucho esfuerzo físico y sacrificios, como comer de la basura.

“Black Mirror” (1×02): ‘Fifteen Million Merits – Zeppotron

Al entrar le ofrecen su vaso de Cuppliance, sin embargo, le dice a la asistente que lo ha tomado ya enseñándole el bote de Abi que había guardado de la vez anterior. Después de presentarse ante los jueces, saca un pedazo de vidrio que llevaba escondido, y amenaza con suicidarse en vivo ante el público, si no le dejan decir antes un mensaje. Los jueces se lo permiten y Bing despotrica con un discurso sobre como ellos y el sistema –con la bendición del público, o la gente- le quitaron la única cosa real que había tenido, su amor por Abi.  

Sorprendidos, los jueces aplauden su actuación y, haciendo caso omiso al mensaje, le ofrecen la oportunidad de salir y tener su propio show donde podrá dar discursos como este a todas las personas. El público le aplaude y le aclama, Bing titubea pero termina por aceptar su nuevo trabajo. En la escena final vemos a Bing terminando una transmisión de su nuevo programa, desde una habitación mucho más grande que la anterior, mientras observa el inmenso bosque que se extiende desde una gran ventana (¿o una gran pantalla?).

“Black Mirror” (1×02): ‘Fifteen Million Merits – Zeppotron

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En esta ocasión se nos presenta una sátira –exagerada, espero- sobre el consumo masivo de entretenimiento, y toca el tema de la influencia social y su efecto sobre las actitudes y comportamientos de los personajes.

La influencia social (1) en sí se refiere al cambio –consciente o inconsciente- que ejerce un individuo o grupo sobre otro en nuestra forma de pensar o en nuestro comportamiento. Esta influencia se manifiesta principalmente de dos formas distintas, pero a veces complementarias: la persuasión y la conformidad. Y estos son los temas de los que hablaremos en esta nota.

La persuasión (2) está definida como el intento activo de cambiar las actitudes, creencias o comportamientos del otro. Quizá sin darnos cuenta, todos somos sujeto de persuasión en todo momento: con la publicidad que nos convence que necesitamos todo aquello que promociona; cuando el médico te recomienda hacer ejercicio y mejorar así tu salud; con el político de turno que se gana nuestro voto con la promesa de cambio y mejora; o cuando tu amigo te convence para que mejor pidas un taxi, porque después de ocho cervezas es evidente que no puedes conducir.

Existen distintos “atajos” cuando intentamos persuadir a alguien más (3). Lo hacemos por reciprocidad, cuando por ejemplo alguien nos invita a su fiesta de cumpleaños, nos hace sentir más o menos obligado de invitarlo a la nuestra; la escasez, de algún bien, servicio o persona, nos hace quererlo más, como con ese reloj exclusivo y limitado que nos hará diferentes ante los demás; cuando alguien con autoridad o experticia nos recomienda algo somos más tendientes a aceptarlo, como Michael Jordan lo hace con sus tenis o con lo que pasó en el experimento de Milgram (ver la película Experimenter); nos gusta ser consistentes con lo que hacemos y pensamos, por lo que, por ejemplo, menos gente faltará a su cita con el médico si hacemos que ellos mismos rellenen sus datos para la siguiente visita, a que si lo hace el médico o alguien más; cuando alguien se parece a nosotros, nos hace un cumplido o nos ayuda, esa persona nos gusta y eso hace que sea más fácil que nos convenza, por ejemplo, de comprarle un seguro; finalmente, cuando hacemos ver al otro lo que los demás hacen o prefieren –el consenso-, es más fácil hacerle cambiar de actitud, como al convencer a alguien de que coma saludable porque todos en el trabajo lo hacemos.

“Piensa diferente.” Publicidad de Apple.

Por otro lado, la conformidad (4), descrita como el acto de cambiar nuestro comportamiento para igualar el de otros, es una de las formas más básicas y utilizadas de influencia social, ya que posee ventajas adaptativas claras: nos permite conectar con un grupo o sociedad o mantener una imagen positiva ante los demás, por decir algunas. Ejemplos cotidianos de esto lo vemos con las modas adoptadas que van y vienen cada año, o cuando estamos todos de acuerdo en que la guerra actual en Siria es una tragedia. Es una herramienta cognitiva que nos permite tener algo en común, algo que compartir con demás.

Ambos elementos se presentan a lo largo del capítulo. Los habitantes de ese mundo distópico son persuadidos continuamente a pedalear, de forma positiva al presentarles todas las cosas “buenas” que pueden conseguir si tienen los méritos suficientes, como objetos personales o la oportunidad de participar en Hot Shot; y también de forma negativa al recordarles constantemente, a través de programas y con el mismo trato diario, que no “trabajar” implicaría formar parte de ese grupo de ciudadanos de segunda. El acto de aceptar a lo que se es persuadido, en inglés es llamado compliance (4) (no existe una traducción precisa en español), de ahí el origen de la bebida Cuppliance que dan a Abi antes de su participación.

La conformidad también se hace presente, especialmente en la escena en que Abi es invitada a ser estrella porno, ante la influencia del público que está esencialmente a favor. Se muestran los rostros de algunos de los habitantes, inicialmente confusos o decepcionados, que se transforman en alegres -o al menos conformes- cuando finalmente Abi acepta la propuesta.

 

Conformidad. Uno más con los demás.

¿Y qué tiene que decir la neurociencia sobre la influencia social? Dentro del concepto de conformidad, se ha visto mediante neuroimagen funcional que cuando la preferencia de un sujeto no va de acuerdo con la posición de los demás y la cambia, es decir, se conforma, existe mayor actividad en la corteza prefrontal medial posterior, una región que se asocia también con la resolución de conflictos (5–7) y la teoría de la mente. Cuando se estimula esta región mediante estimulación magnética transcraneal (8), disminuye ese cambio de opinión, es decir, no se conforman, lo cual refuerza el papel que esta región cerebral tiene sobre esta forma de influencia social.

En otro estudio sobre conformidad (9), se les pedía a los voluntarios que resolvieran ejercicios de rotación mental (identificar si dos figuras con diferentes rotaciones son iguales), donde al final de cada ejercicio se mostraba lo que habían contestado otros participantes (correcta o incorrectamente). Cuando al voluntario se le mostraban respuestas incorrectas de los otros participantes, ocasionaban un cambio de opinión equivocado en el sujeto –conformidad con el grupo– acompañado de una mayor activación de regiones occipitales y parietales usualmente empleadas en el procesamiento de estímulos visuales, sugiriendo un cambio a nivel perceptual de la figura.

Se piensa que las áreas cerebrales que participan en la conformidad son sensibles al efecto neurotransmisor de las catecolaminas, que incluyen a la dopamina y a la noradrenalina. Con base en esto, un estudio que evaluaba la conformidad con el grupo al evaluar que tan confiable era una persona viendo únicamente su cara (10), encontró que al utilizar el fármaco metilfenidato (mejor conocido como Ritalin, utilizado en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y que incrementa los niveles de dopamina y noradrenalina) aumenta la conformidad del individuo con el grupo. Los autores sugieren que esto se debe a que en una situación de conflicto, tenemos un umbral que nos ayuda a decidir si conformarnos o no, y el metilfenidato disminuye ese umbral haciendo que sea más fácil conformarnos. Esto nos da una pista de cual pudo haber sido el ingrediente principal en el Cuppliance.

Volviendo a la persuasión, en uno de los trabajos más relevantes en este tema, se evaluó el uso de protector solar en pobladores del sur de California mediante neuroimagen funcional (2).  Dentro de la resonancia magnética se les mostraba imágenes y mensajes donde expertos recomendaban el uso habitual de protector solar y al terminar se les daba una bolsa con protector y se les preguntaba sobre su intención de utilizarlo. Al cabo de una semana eran contactados para preguntar cuantos días lo habían utilizado realmente. Así, encontraron que la actividad en la corteza prefrontal medial anterior era capaz de predecir el uso de protector, es decir, a mayor actividad en esa región, se utilizaba un mayor número de días. Estos resultados fueron corroborados en un estudio similar (11), donde se analizaba la intención de dejar de fumar después de presentársele a los sujetos los beneficios de hacerlo, encontrando que tanto la actividad en la corteza prefrontal dorsomedial y la intención de dejar de fumar, predecían un mayor uso de los parches de nicotina que se les daba y un mayor número de días sin fumar.

Tanto en la persuasión como en la conformidad, vemos como la corteza prefrontal medial quizás actué como agente importante en el cambio de actitud personal, ya sea al cambiar nuestra posición para ajustarnos a la de los demás, o al cambiar nuestra forma de actuar después de escuchar los argumentos de alguien más. Esto no quiere decir que se haya encontrado el “centro” de la influencia social, ya que esta región forma parte de una red y de un proceso más complejo, como es la toma de decisiones o el pensamiento auto-referente, que son procesos que claramente intervienen en estos cambios de conducta. Sin embargo es importante notar su importancia dentro del circuito, por su capacidad de predicción y su consistencia a lo largo de diferentes estudios.

 

MPFC=Corteza prefrontal medial. Figura editada de doi:10.1038/nrn1178.

Todos los días, los seres humanos somos sujeto y objeto de influencia social. Es una herramienta de interacción básica entre individuos y grupos, que nos permite cumplir objetivos, aun cuando las intenciones sean cuestionables. Conocer su funcionamiento e importancia nos permitirá entender un poco mejor el porqué del actuar humano, y quizás mejorarlo en el proceso.

 

Bibliografía

  1. Falk EB, Way BM, Jasinska AJ. An imaging genetics approach to understanding social influence. Front Hum Neurosci. 2012;6(June):1-13. doi:10.3389/fnhum.2012.00168.
  2. Falk EB, Rameson L, Berkman ET, et al. The Neural Correlates of Persuasion: A Common Network across Cultures and Media. J Cogn Neurosci. 2010;22(11):2447-2459. doi:10.1162/jocn.2009.21363.
  3. Cialdini R. Influence: The Psychology of Persuasion. Harper Business; 2006.
  4. Cialdini RB, Goldstein NJ. Social Influence: Compliance and Conformity. Annu Rev Psychol. 2004;55(1974):591-621. doi:10.1146/annurev.psych.55.090902.142015.
  5. Ridderinkhof KR. The Role of the Medial Frontal Cortex in Cognitive Control. Science. 2004;306(5695):443-447. doi:10.1126/science.1100301.
  6. Klucharev V, Hyt??nen K, Rijpkema M, Smidts A, Fern??ndez G. Reinforcement Learning Signal Predicts Social Conformity. Neuron. 2009;61(1):140-151. doi:10.1016/j.neuron.2008.11.027.
  7. Izuma K, Adolphs R. Social manipulation of preference in the human brain. Neuron. 2013;78(3):563-573. doi:10.1016/j.neuron.2013.03.023.
  8. Klucharev V, Munneke M a M, Smidts A, Fernández G. Downregulation of the posterior medial frontal cortex prevents social conformity. J Neurosci. 2011;31(33):11934-11940. doi:10.1523/JNEUROSCI.1869-11.2011.
  9. Berns GS, Chappelow J, Zink CF, Pagnoni G, Martin-Skurski ME, Richards J. Neurobiological correlates of social conformity and independence during mental rotation. Biol Psychiatry. 2005;58(3):245-253. doi:10.1016/j.biopsych.2005.04.012.
  10. Campbell-Meiklejohn DK, Simonsen A, Jensen M, et al. Modulation of Social Influence by Methylphenidate. Neuropsychopharmacology. 2012;37(8):1517-1525. doi:10.1038/npp.2012.26.
  11. Chua HF, Ho SS, Jasinska AJ, et al. Self-related neural response to tailored smoking-cessation messages predicts quitting. Nat Neurosci. 2011;14(4):426-427. doi:10.1038/nn.2761.
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Luis Humberto Eudave Ramos

Luis es médico cirujano por la Universidad Panamericana, con maestría en ciencias en Neurociencia Cognitiva por la Universidad de Navarra (Pamplona, España) y actualmente es doctorando de tercer año en Neurociencias por la misma Universidad. Se especializa en neuroimagen funcional por fMRI con enfoque en aprendizaje motor y cognición visual.

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