Entrevista con Martien Kas: Sigue tu corazón, pero no dejes de usar el cerebro

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La incapacidad para adaptarse a los eventos adversos del día a día es debilitante para cualquiera. Desafortunadamente, pacientes con enfermedades psiquiátricas como esquizofrenia, depresión o enfermedad de Alzheimer encuentran gran dificultad en estos pequeños retos diarios. Investigaciones clínicas y de ciencia básica han utilizado todo tipo de métodos para comprender estos desórdenes desde una perspectiva puramente biológica; para obtener una compresión real, sin embargo, necesitamos de nuevos proyectos que integren lo observado en casos clínicos con los descubrimientos en modelos de ciencia básica.

Afortunadamente, la investigación en este campo está entrando un periodo translacional, en donde resultados de laboratorio pueden ser correlacionados con observaciones en el campo. Un gran ejemplo de este nuevo estilo es el proyecto* PRISM (Psychiatric Ratings using Intermediate Stratified Markings por sus siglas en Inglés), que consisten en una coalición de investigadores de varias áreas que se dedicarán a correlacionar exámenes de sangre e imágenes cerebrales con resultados de una aplicación para dispositivos móviles que explorará el comportamiento social. La meta de PRISM es comparar grupos de pacientes con diferentes enfermedades psiquiátricas para comprender qué factores biológicos podrían explicar los comportamientos sociales atípicos, como el ser retraído, que son comunes a todos estos pacientes. Esto podría llevar a comprender mejor como un mismo comportamiento se relaciona con diferentes alteraciones funcionales y, en un futuro, a crear métodos de intervención específicos en una fase temprana.

El coordinador del proyecto PRISM is Martien Kas, un neurocientífico en el Instituto para Ciencias Evolutivas de la Universidad de Groningen. Después de una plática introductoria a su proyecto, el professor Kas se sentó con #NeuroMéxico y respondió a nuestras preguntas:

AS: Andrea Soto

MK: Martien Kas

AS: Me gustaría empezar por preguntar sobre su historia, sobre cómo se convirtió en el científico que es hoy.

MK: Bueno, desde pequeño me interesó entender qué es lo que hace que nos comportemos como lo hacemos. En la Universidad, fui a estudiar biología y me encontré con la neurobiología y pensé ‘¡wow! esto es lo que responde todas mis preguntas’. Así que empecé una maestría en neurobiología principalmente y un poco en ecología y psicofarmacología. Después fui a la Universidad de Standford y estudié sueño y ritmos circadianos en ratones; este fue un ambiente de mucha inspiración, pues me puso a pensar en mi siguiente proyecto. Quería entender los mecanismos neurobiológicos detrás del comportamiento, por lo que hice un postdoctorado en Utrecht en donde utilicé estudios genéticos y colaboré con investigadores clínicos para entender un poco más sobre neuropsiquitría.

AS: Estuvo siempre interesado en modelos animales y enfermedades neuropsiquiátricas

MK: No exactamente. Empecé con modelos animales porque quería entender las bases biológicas del comportamiento humano, pero como no es posible manipular genes o grupos de células en humanos, tuve que buscar una alternativa. Cuando empecé a trabajar en el Centro Médico Universitario de Utrech, conocí psiquiatras y en nuestras conversaciones descubrí que el comportamiento es más notorio cuando está fuera de control. Así que tarde o temprano estos dos mundos se juntaron.

AS: Nunca es fácil traducir resultados en animales a humanos. ¿Cómo enfrenta este reto?

MK: Hacer esto bien es prácticamente un campo en sí mismo. La mayor parte de mis proyectos se basan en procesos conservados en la evolución. Me agrada pensar en estrategias básicas de comportamiento y luego buscar los mecanismos conservados a través de la evolución que podrían explicarlas. Esto hace que la traducción sea un poco más sencilla.

AS: ¿Cómo se siente respecto a estudios de humanos y que valor ve en ellos?

MK: El descubrir nuevos principios biológicos en este campo de investigación requiere de proyectos multidisciplinario, donde gente de diferentes áreas y con diferentes formas de pensar interactúen. Sólo es posible responder las preguntas que a mí me interesan si se utiliza este estilo multidisciplinario y si se está en constante comunicación con otros científicos

AS: Viniendo del campo de Drosophila siento la necesidad de preguntar ¿qué opina sobre proyectos en modelos animales aún más simples?

MK: Vaya, esa es de hecho una de mis razones para moverme a Groningen. La Universidad realiza investigaciones en una gran variedad de especies, como peces y moscas, lo que me permitirá expandir mis ideas en comportamiento y conservación evolutiva. Hay una gran posibilidad de mezclar estudios genéticos en organismos relativamente simples, como las moscas, con los estudios que yo ya realizo. Creo que esto permitirá entender los mecanismos básicos de comportamientos esenciales de forma más eficiente, aunque siempre debemos de considerar que los organismos más sencillos probablemente no tendrán la complejidad de fenotipos que vemos en casos humanos.

AS: Sobre PRISM y la utilización de aplicaciones de celular para estudiar comportamiento humano, ¿cómo es que surgió este proyecto?

MK: Todo empezó con una conversación con un psiquiatra, Jacob Vorstman , con quien desarrollé la aplicación. Nos dimos cuenta que a los dos nos interesaba este dilema de estudiar el comportamiento social en humanos de forma tal que pudiéramos correlacionarlo con modelos en roedores, entre otros. Nuestro problema principal era cómo estudias el comportamiento social humano de forma objetiva sin usar uso de cuestionarios, que es lo tradicional. Queríamos estudiar humanos en su estado “salvaje”, en su hábitat natural, y tener un registro a largo plazo. Consideramos que monitorear celulares sería una buena de aproximarnos a este comportamiento social y que eventualmente obtendríamos medidas que pudieran asociarse con estudios en ratones. Esto probablemente establecería un lazo entre los resultados neurobiológicos en roedores y el conocimiento de procesos neuropsiquiátricos en humanos.

AS: Cómo fue que científicos de otras naciones se involucraron:

MK: Hubo una convocatoria europeo sobre iniciativas en medicina (Innovative Medicines Initiative [IMI]) que estimuló a varios grupos a competir por financiamiento. Nosotros propusimos investigar las medidas biológicas que podrían crear grupos de pacientes basados en parámetros biológicos. Nuestra idea era que enfermedades como Alzheimer o esquizofrenia generalmente se presentan con retracción social como síntoma temprano, aunque generalmente esto no es relevante es muchos estudios clínicos. Llenamos los requisitos de la convocatoria y presentamos la aplicación para celular como un posible método para medir la retracción social. En poco tiempo el proyecto avanzó y se volvió más grande, incluyendo la parte de substratos biológicos, déficit cognitivos y la validación funcional de estos resultados con lo obtenido en roedores. Más gente se incluyó para cubrir esto aspectos y al final la aplicación para celular se convirtió en solo un elemento de algo más grande.

AS: ¿Cómo seleccionaron a quienes serían sus colaboradores?

MK: Afortudamante el Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología (ECNP), del cual soy parte, tiene varias redes de investigadores que se enfocan en temas específicos de neurociencia. En mi caso, el grupo se enfoca en estudios relacionados con mejorar los tratamiento de enfermedades psiquiátricas, como depresión mayor. Fue dentro de este grupo que tramitamos la aplicación a IMI y del cual provinieron la mayoría de los miembros. Estas redes han sido esenciales para nuestro éxito.

AS: ¿Cuál le gustaría que fuera el mayor logro del proyecto?

MK: Al final es tener mejores opciones de tratamiento para los pacientes. La comunidad se ha dado cuenta que necesitamos un cambio en el paradigma tradicional y que para dar un tratamiento ideal debemos enfocarnos en los aspectos biológicos de las enfermedades neuropsiquiátricas que son comunes a varios pacientes más que en el simple diagnóstico clínico.

AS: ¿Sería una de las metas que toda persona utilizara la aplicación para celular?

MK: Tal vez. Esperamos que la aplicación se convierta en una herramienta capaz de detectar y de clasificar de forma temprana al posible paciente en base a su retracción social, sobre todo porque este es un síntoma temprano de varias enfermedades neuropsiquiátricas. Así que lo ideal sería tener un método de detección temprana y de monitoreo del tratamiento. Sin embargo, esta meta requiere de estudios en grupos de población más grandes, algo en lo que aún estamos trabajando. Otra meta sería que todo los pacientes usen la aplicación para detectar posibles recaídas. Por ahora estamos trabajando en las dos ideas.

AS: Si toda persona usa dicha aplicación, ¿han pensado en el posible problema de la invasión a la privacidad?

MK: Sí, ésa ha sido una de nuestras principales áreas de enfoque. Hemos tenido discusiones muy largas con expertos al respecto y nos han asegurado que toda la información está protegida. Por ejemplo, el acceso a Bluetooth nos permite ver si la persona está conectada al mismo dispositivo o no, pero la información específica sobre el dispositivo o lo que se envía permanece encriptado. Creemos que la aplicación fue una idea novedosa, así que esperamos que tenga interesantes consecuencias en el futuro.

AS: ¿Cree que este proyecto contribuirá a que las enfermedades psiquiátricas sean mejor aceptadas socialmente y a que sean un tema más común?

MK: Sí, creo que esto ya está cambiando y que es muy importante. Hay asociaciones de pacientes y familiares que están colaborando con el proyecto y nos dan datos en este sentido. Han estado muy a favor de estas investigaciones, especialmente por el enfoque en la retracción social, pues ellos son los primeros en ver las consecuencias de esto.

AS: Como detalle final, ¿qué recomendaciones tiene para futuros científicos?

MK: Primero, que vayan por las cosas que los motivan. En toda decisión tendrán que hacer concesiones en algún momento, así que deben enfocarse en su idea principal y su meta más grande. Siempre sigan a su corazón, pero no dejen de usar a su cerebro y úsenlo frecuentemente. Segundo, los científicos tienen que ser capaces de explicar la importancia de su trabajo al público en general, como cuando cuentan su historia en un blog. Por ejemplo, nosotros realizamos estudios en animales para entender los principios biológicos de desórdenes del comportamiento, pero al mismo tiempo explicamos a la audiencia general constantemente por qué esto es importante. Si la sociedad entiende nuestro trabajo no dudará en apoyarlo.

AS: ¿Y algo específico para científicos de fuera, como los mexicanos?

MK: No, sólo que sean científicos. No importa de dónde se es, uno debe atreverse a seguir sus ideas y mantenerse abierto a retroalimentación de otros.

Agradecemos a Martien Kas por esta colaboración. Martien está trabajando en un tema fascinante que trata de relacionar las ciencias sociales con las investigaciones biológicas, del interés de la sociedad en general y la neurociencia como un área que ve las dos caras de la moneda. Finalmente, recomendamos a todos nuestros lectores que revisen sus publicaciones recientes y que estén atentos a los resultados del proyecto PRISM (http://prism-project.eu/), estamos seguros de que no saldrán decepcionados.

*The project leading to this application has received funding from the Innovative Medicines Initiative 2 under grant agreement No 115916. This Joint Undertaking receives support from the European Union’s Horizon 2020 research and innovation program and EFPIA.

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Andrea Soto Padilla

Editora Co-Fundadora de NeuroMéxico. Soy estudiante de doctorado en la Universidad de Groningen (pronunciado “groninguen”), RuG, en Holanda. Busco el mecanismo detrás de la percepción temporal en el rango de segundos a minutos, importante para la toma de decisions y el aprendizaje. Previamente me gradué en Medicina en la UNAM e hice una maestría en Neurociencias Cognitivas y del Comportamiento en la RuG. Fuera del horario laboral me dedico a otros proyectos universitarios para motivar el interés del público en nuestro trabajo y a convencer a voluntarios en varias campañas tratando de mejorar el mundo.

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